sábado, 23 de agosto de 2014

TURDETANOS II: La panoplia ibera


Hola a todos de nuevo

Siguiendo con el tema de los íberos, y más concretamente los turdetanos, he de hablar ahora de su panoplia, esto es: el conjunto de armas de ataque y defensa con las que los íberos iban al combate

ARMAS OFENSIVAS

1.- Armas de cuerpo a cuerpo
  • La Falcata: (ensis falcatus o sable curvo) Es la más emblemática de todas las armas íberas.
 Forjadas con hierro de la mejor calidad, se hacían a medida del guerrero que las portaba, según el tamaño del brazo, y diseñadas para dar tajos. Aunque de origen griego, la falcata hispánica no se parecía a su antecesora, pues esta es una evolución del arma griega. La vaina era de madera, con refuerzos metálicos y forrada en cuero.
Hay que destacar que cada falcata es única, pues cada una, como ya se ha dicho, estaba fabricada a medida, y al gusto del guerrero que la portaba. La medida es desde la punta del dedo corazón hasta el codo

  • El Gladius Hispaniensis: Espada íbera por definición. Se trataba de un arma tan formidable que fue adoptada como propia por las legiones romanas.
Arma diseñada para pinchar. A diferencia de otras espadas, la hoja no era de bordes rectos, estrechándose la hoja hacia la mitad de la misma, para volver a ensancharse en el último tercio para acabar en punta. los íberos utilizaban para “pinchar” al enemigo, cuando avanzaban en formación y cuando el enemigo se descubría, aunque también sería empleada para asestar “tajos”, pues tenía doble filo, no como la falcata que estaba afilada solo por un lado.
  • Espada de antenas y puñal de antenas. Armas de origen celta, y aunque hay certeza arqueológica de su uso por los íberos, fue mucho menos usado por este pueblo. De hecho su uso era más extendido en los pueblos del norte (celtas) y de la meseta (celtíberos). Se diferenciaban solo en el tamaño, A veces el "puñal" era tan grande, que era difícil su clasificación bien como espada corta o como puñal. (Puñal, en torno a 20cm. Espada, en torno a 55cm.)

  • Cuchillo afalcatado. De forma parecida a la falcata, pero de menor tamaño. Se llevaba en la misma vaina de la falcata, junto a cabezas de lanza de repuesto
  •  Pugio: Se trata de otro puñal, de tamaño ajustado al guerrero que lo porta, siendo la medida la de su palma medida desde el dedo corazón hasta la muñeca. Resultaba un arma ideal para apuñalar, pudiendo con una buena acometida perforar una cota de malla. Esto se debía a que poseía un nervio central que dotaba a la hoja de resistencia y firmeza. Adoptado igualmente por el ejército romano con posterioridad.
 2.- Armas arrojadizas

  • Lanza: Aunque también se empleaba en la lucha cuerpo a cuerpo, tal y como se muestra en muchas estelas de la época, era ideal para arrojarla al enemigo.  Consta de dos puntas y un asta. Cada punta era de distinto tamaño, siendo la mayor de ellas la que se usaba habitualmente como arma y la punta menor tenía distintos usos: Para clavar la lanza al suelo mientras descansaba el guerrero, rematar al enemigo caído, o como sustituta de la punta principal en caso de romperse el asta.
  •  El soliferrum: una lanza de larga punta metálica especialmente diseñada para perforar cualquier tipo de escudo, aun cuando éste estuviera forrado en metal. Se usaba igual que la pilum romana, tras lanzarlo en trayectoria parabólica contra las primeras líneas del enemigo, se clavaba en los escudos adversarios y se doblaba, obligando al adversario a desprenderse del escudo. Después desenvainaba su temible espada corta y, protegido por su escudo atacaba usando la espada para pinchar o hendir. Cuando un guerrero fallecía, su Soliferrun se doblaba y se enterraba con él.
  • La honda: esta arma simple y arcaica, a simple vista puede parecer poco menos que inofensiva, pero no es así, un proyectil lanzado por un hondero, podía matar de un único golpe al enemigo. La fuerza centrífuga de la que se vale la honda, sumada al peso de los proyectiles, que eran lanzados a la vez y en gran número, podía hacer estragos en las líneas enemigas, ya fuera por la mortandad que causaba, o porque deshacía las líneas enemigas desorganizando y abriendo huecos en su caballería y su infantería, lo que propiciaba un mejor ataque.

 A estas armas hay que añadir la jabalina, y la falárica, siendo esta última un arma capaz de ser lanzada a gran distancia.

ARMAS DEFENSIVAS

1.- Corazas y protecciones

Varían mucho en función del pueblo íbero que estemos estudiando, así como de la época. Así podemos encontrar que en un pueblo íbero se usaba una protección circular para el pecho y sin embargo otros no llevar ningún tipo de protección. Aún así, podemos definir algunas de ellas

  • Placas circulares: Las más comunes entre los íberos. Se trataba de una placa circular que cubría el pecho de posibles impactos tanto de proyectiles como de armas de cuerpo a cuerpo. Generalmente decorado con una cabeza de lince.
  •  Lóriga de escamas: Las Lorigas son armaduras que cubrían el pecho entero, y, a veces, también la espalda. La loriga de escamas era una protección, a modo de piel de serpiente, que ofrecía movilidad y a la vez una buena protección, aunque no se sabe cómo se hacían, ni cómo se sujetaban las placas de escamas
  • Lóriga de anillas: De origen celta. consistía en anillar a un anillo de metal otros anillos y estos anillos a otros y así sucesivamente. Esta protección, aunque un poco pesada, ofrecía mucha movilidad y una buena protección contra los tajos. Solía cubrir desde el cuello hasta la pierna, además se añadían unas hombreadas de anillas también, para proteger los golpes de filo de las grandes espadas celtas.
  • Protecciones de cuero:  Estas protecciones se solían llevar sobre todo con la coraza circular, era una especie de capa que se introducía por la cabeza y que terminaba en forma de pico por delante y detrás, llegando hasta un poco más abajo de la cintura. 

Este guerrero porta la coraza circular, grebas en ambas piernas, casco y Caetra (escudo circular. Va armado con una falcata.
  • Grebas: protecciones para las espinillas. Solían ir sujetas con dos tiras de cuero, aunque no es raro verlas con una sola tira muy gruesa de cuero a modo de sujeción. Normalmente se llevaban 2, una en cada pierna, pero como era algo caro, no es raro encontrar guerreros que solo llevaran una sola greba como protección de una sola pierna.
  • Casco: Existe una enorme variedad de cascos íberos, siendo la variedad más común la de cuero, pero sin ser extraño ver íberos tocados con cascos de escamas o, incluso, cascos celtas. Otra variedad específica de la zona era el casco turdetano, fabricado de un material parecido al cuero, caía sobre los hombros y llevaba también la crin de caballo. No se sabe con qué material se hacía este casco, ya que no se ha encontrado ningún ejemplar de él en las excavaciones.
 2.- Escudos:

Los íberos usaban básicamente dos tipos de escudos: el redondo, llamado Caetra y el Scutum.

  • Caetra: Este es el escudo propio de los íberos; se trata de un escudo circular no muy grande, que se sujetaba al cuerpo del soldado mediante unas cuerdas, o tiras de cuero, (tahalí) que pasaban por el hombro. Este escudo podía tener variaciones en su protección metálica delantera o umbo.
  •  Scutum o escudo ovalado, de origen celta. Se trata de un elemento de introducción tardía en el ajuar íberos. Se supone que su venida al mundo íbero fue en torno al S. III a. C. con la venida de los romanos. Ofrecía muy buena protección contra las infanterías pesadas, sobre todo las romanas, con las que más lucharon. Poseían un resistente umbo central que protegía la zona del mango. Su peso aproximado era de unos cinco a siete kilogramos.



A continuación muestro el detalle sobre su construcción y su sujeción: 


Se hace notar que la sujeción de este escudo era HORIZONTAL, y no vertical. Esto quiere decir que no se podía sujetar ningún género de lanza con la misma mano con la que se sujeta el escudo. Lo informo, porque hay unas ilustraciones y miniaturas muy bonitas por ahí, pero HISTÓRICAMENTE ERRÓNEAS. Hay muchos errores de ese tipo que son debidos sobre todo a cuadros del S. XIX, e ilustradores de principios del XX. Estos autores, al no haber encontrado evidencia arqueológica alguna pintaron escudos celtas, romanos e íberos con la posición de la mano incorrecta. Lo que es peor: muchos escultores de miniaturas de la época antigua basan sus extraordinarias miniaturas en dichas incorrecciones. Lo mismo pasa con ilustradores modernos de renombre.
ERROR COMÚNMENTE ACEPTADO: El guerrero coge con la mano la lanza y el escudo, cuando resulta imposible que la lanza quede vertical, debido a la posición de la sujeción del escudo. Otra cosa muy distinta es si se tratara del escudo redondo. En ese caso sí es posible hacerlo, y aún así, se necesita la mano de un gigante para conseguir una buena sujeción del escudo y de la lanza a la vez.

POSICIÓN CORRECTA DE LAS ARMAS: El escudo en una mano y la lanza en la otra. La arqueología tiene estas cosas: tumba mitos. De estos errores está la historia llena: Cascos vikingos con cuernos, levantar el pulgar para salvar la vida de los gladiadores... etc.